La anestesia es una técnica imprescindible a la hora de realizar diferentes intervenciones quirúrgicas. En Odontología la anestesia es muy útil para relajar los músculos de la boca y que el paciente pueda soportar cada intervención; tanto es así que existen diferentes tipos de anestesia en tratamientos dentales.

Los diferentes tipos de anestesia dental permiten llevar a cabo procedimientos, como los implantes dentales que, de otra manera, no se podrían realizar. El paciente notaría un dolor prácticamente imposible de sobrellevar. Sin embargo, gracias a la anestesia, se pueden realizar diferentes intervenciones optando por un método u otro.

 

Primero de todo: ¿qué es la anestesia bucal?

Antes de entrar en materia conviene saber qué es exactamente la anestesia, concretamente la utilizada en Odontología.

La anestesia, en general, es una acción médica controlada que utiliza fármacos para bloquear la sensibilidad táctil y dolorosa de un paciente. De este modo, el dolor se reduce o, directamente, se evita durante una cirugía. Existen tres tipos principales de anestesia:

 

  • Local: entumece una pequeña área del cuerpo. El paciente permanece consciente y alerta.
  • Regional: bloquea el dolor de un área del cuerpo, como ocurre, por ejemplo, con la anestesia epidural propia de los partos.
  • General: pone al paciente en un “sueño profundo”, por lo que no siente ningún dolor ni es consciente del proceso.

 

También existe la posibilidad de administrar un sedativo leve para relajar al paciente si éste está muy nervioso. Se mantendrá despierto durante la intervención, pero no recordará la cirugía.

El doctor o doctora que va a realizar la intervención es quien se encarga de decidir qué tipo de anestesia utilizar dependiendo, sobre todo, del tipo de cirugía, la urgencia dental y del estado de salud del paciente.

La anestesia bucal es exactamente este proceso pero se realiza, concretamente, en la boca. Esto permite a los dentistas realizar cualquier tipo de tratamiento dental de manera indolora para el paciente, ya que la boca es una zona muy sensible y las intervenciones bucales suelen ser muy temidas.

Generalmente, en las intervenciones dentales el paciente está consciente durante el proceso, pero si fuera necesario se le aplicaría una anestesia general.

 

Tipos de anestesia dental

Existen diferentes tipos de anestesia en los tratamientos dentales dependiendo de la forma de sedación. Hay que recalcar que no todas las clínicas dentales pueden ofrecer toda la variedad de anestesias a sus pacientes, ya sea por el equipamiento que requieren o por la especialización que necesitan los dentistas profesionales de dicha clínica. Por eso es importante informarse bien de antemano en la clínica a la que se acuda.

Así, los tipos de anestesia dental son los siguientes:

 

Anestesia local

Es la técnica más utilizada en Odontología para eliminar la sensibilidad de la boca, ya que se trata de una zona pequeña. Se inyecta con una aguja y puede aplicarse en cualquier tratamiento que genere dolor o molestia al paciente.

La anestesia local es muy común en los empastes dentales, los implantes, las extracciones y las endodoncias. En ocasiones puede aplicarse anestesia local durante una higiene dental si el paciente se muestra muy sensible al dolor o tiene mucha placa y sarro dental subgingival, ya que su retirada puede ser molesta.

 

Sprays, cremas y geles analgésicos

Estos productos especializados se utilizan para adormecer una zona muy concreta de la boca. Se trata de un tipo de anestesia tópica dental que se suministra en otros formatos para evitar una inyección con aguja, que es como se aplica generalmente la anestesia. Por lo tanto, se utiliza para aplicar posteriormente la anestesia local.

La desventajas de este tipo de anestesia es que tiene un efecto leve y limitado, por lo que no se utilizan en los tratamientos mencionados en el uso de la anestesia local. De ser así, el efecto podría desaparecer antes de que acabe la intervención y el paciente notaría un dolor prácticamente insoportable.

 

Sedación leve con óxido nitroso

Se aplica óxido nitroso y oxígeno mediante una mascarilla. Al ser inhalada la mezcla, el paciente evita tener que soportar el “pinchazo” de la inyección de la anestesia local.

Estos dos gases en conjunto crean una mezcla que reduce el dolor, pero permite al paciente permanecer en un estado de consciencia durante el tratamiento. Suele utilizar en Periodoncia para los mantenimientos periodontales porque son tratamientos más molestos que las limpiezas dentales, con un tipo de dolor más llevadero.

 

Sedación consciente

Es la menos utilizada porque requiere de un gabinete equipado y un médico anestesista cualificado. Se puede aplicar en cualquier tipo de tratamiento, aunque es muy común de las cirugías de implantes dentales.

No se considera una técnica anestética como tal, pero conviene utilizarla con aquellos pacientes que se muestren muy nerviosos y reacios a la intervención, llegando a expresar miedo o ansiedad. Por eso se utiliza junto a la anestesia local.

 

Anestesia general

Se trata de un coma inducido que pone al paciente en un estado de “sueño profundo”. La anestesia general adormece todo su cuerpo, por lo que el paciente se despierta horas después de la intervención sin recordar nada de la misma.

Al ser tan potente, este tipo de anestesia es más propia de entornos hospitalarios que de clínicas dentales. Sin embargo, puede utilizarse en intervenciones más complejas como las cirugías ortognáticas, los implantes dentales o la extracción de las muelas del juicio, ya que son procesos más dolorosos.

 

A tener en cuenta

La anestesia es una técnica muy útil para relajar al paciente y evitar que éste sufra dolor, pero existen algunos casos especiales donde hay que tener muy en cuenta al tipo de paciente a la hora de escoger el tipo de anestesia a utilizar.

Por ejemplo, los niños y las mujeres embarazadas precisan de un registro detallado que contemple sus posibles alergias, problemas respiratorios o cardíacos, enfermedades recientes y otro tipo de variables sensibles.

Sin embargo, el odontólogo será el encargado de valorar cada caso, ya se trato de niños, mujeres embarazadas o cualquier otro tipo de persona que se someta a una intervención quirúrgica. De este modo podrá escoger el tipo de anestesia dental más adecuado para que el paciente se encuentre cómodo y relajado.

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